Diario

viernes, 5 de diciembre de 2008

Al viento

Oigo del viento su incansable gemido

susurro de ultratumba que ágil desplaza

ayes y quejidos. Suspiros.



Viento de afiladas garras

cuchillo de mil dientes. Trasiego

que nunca duerme

cuna eterna que mece y mece.



Estremecida por tu viejo canto

busco el silencio que tú me niegas.

Desearía tanto volver al seno...



Allá donde la vida comienza

o, quizás sea la muerte, pero

allí donde el silencio rige.



Sé, empero que me faltarás tú

Viento.

Al vienteo

A elegir

Qué importancia tiene un título cuando ésta que escribe no dice nada importante.

Mal comenzamos y no es mi intención.

A pesar del frío que nos atenaza y nos deja los dedos agarrotados ¿ entiende el alma, o el espiritu, o la mente o como diablos se quiera denominar de calor o frío? Creo más bien que son los puritos huesos los que elevan la protesta. Amén.

Ya está bien de arrastrar penas y angustias. No dejamos de ser solidarios por dolernos más, lo que hay que hacer es unirse en una voz y protestar de verdad contra tanta injusticia.

Hoy de nuevo migran las aves. ¡Qué envidia! Porque aunque su esfuerzo sea enorme y algunas mueran en el intento no es menos cierto que siguen un instito primitivo que las protege, a la mayoría de los helados lugares del invierno.

Hoy al ver como soslayaban las corrientes y como los "capataces" iban en ayuda de las que perdían el norte, me decía: ya no quedan pastores como esos sencillos pájaros.
El hombre, la raza humana para entendernos, estamos hechos unos pajaracos de cuidado.

Ay, ay ay. No voy bien.

La, larán, larán,larán.
Soy la Caperucita
y por el bosque voy.



jueves, 4 de diciembre de 2008

La Vorágine

Qué guarda la mente que convierte el sueño en pesadilla o en paraíso.
Que rechaza pero no olvida.
Que mezcla el inconsciente en su laboratorio inaccesible a la razón.
Dormir no es lo que la pasada noche hice. Estuve en una guerra en África. Otra la viví en Sicília.
No podía creer que seres a los que amo estuvieran implicados en esas guerras inhumanas. Mis gritos parecían mudos inaudibles. No quería estar allí en ese horror, pero alguna mano invisible me amarraba a los lugares, a sus gentes aterrorizadas.
No encontraba palabras de aliento,no alargaba mi mano hacia ellos. Sólo quería dejar de vivir aquello.
Qué me trae aquí, me preguntaba. No puedo hacer nada ni siquiera acompañarlos en su dolor. No es mi guerra, no la he provocado, no es justa y no deseo pertenecer a ella.
Como todos los sueños y pesadillas las escenas se sucedían sin un orden aparente.
En Sicília vi a gente tendida en el suelo en medio de un charco de sangre. Una mujer lloraba resignada junto a los cadáveres.
Enlutada de pies a la cabeza sus lágrimas eran absorbidas por sus vestiduras.
Su rostro recorrido de mil ríos hablaba de penas pasadas de siglos.
Sus manos grandes y nudosas yacían lasas.
Niños corrían por grandes llanuras tostadas, áridas.
Flashes de películas paralelas. La incomprensión y la angustia hermanadas en puntos tan distantes del planeta donde el único punto en común era el color de la sangre que empapaba sabanas y sábanas y sábanas. Estaba de nuevo en África.
El colorido de las telas me guiaban por las distintas geografías.
Cuando abrí los ojos, una multitud de aves surcaba el cielo.
Miré y me dije: con que poco podemos sentirnos bien. Voy a aprovechar el momento.
Me icé del lecho y fui a la ventana. Qué pena no distinguir las aves. Buscaré más tarde en internet. ¡Hace tanto frío!.
Preparé café y me envolví de nuevo entre las mantas.
Coloqué la almohada de manera que podía apoyar la espalda en ella y fui tomando sorbos del humeante liquido. De camino calentaba las manos casi ateridas.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Al frío del Sur

El frío se cuela por todas las rendijas. Este frío desacostumbrado, duradero en nuestra ciudad resulta raro.

En Málaga no es normal.

Si tiene o no que ver con el cambio climático lo ignoro. Me temo no obstante que algo de eso debe ser.

Algunos dirán, claro claro. El cambio climático tiene la culpad de todo.

Pues evidentemente no es el cambio climático sino nosotros los que lo hemos provocado y lo continúamos haciendo y tan felices mire usted.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Lapsos felices

Regreso a casa tan plena tras el encuentro con Miranda que, para no explotar lanzo burbujitas de felicidad al aire. También Lágrimas de Androide compartió un ratito con nosotras. Un ratito no menos intenso por ello.

Cuando estás con personas gratas es muy fácil ver la vida desde un prima amable. Si te rodeas de trogloditas la cuestión cambia. Pero, lo que digo no es el huevo de Colón, ni descubro las Americas. Tengo una capacidad para lo obvio que...vaya tela.

Si mi amiga Miranda lee esto se le van a caer todos los palos del sembrao, pero a la vez se y sabe que nuestra amistad como el ave Fenix resurgirá impertérrita. Otra maniobra manida. Oh my good, I now that and you to, my love.

¿Doy el pego como persona curta?

Bromas a un lado Miranda de mi corazón, tú, sólo tú, sabes cuanto de verdad hay en mis palabras. Sencillas, pero ¡tan llenas de amor! ¡Tan veraces!
Rebuscar donde no hay es innecesario.

Es un homenaje este que te brindo. Acéptalo, como yo acepto todo rasgo de cercanía que tú me brindas con cada gesto.

No olvides mirar el ocaso que promete.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Sin titulo

Fundiré a cuchilladas

el mea culpa.

Heriré a dentelladas

a los fariseos.

Me adheriré a la tierra

por encima del prometido más allá.

Me elevaré en cuerpo y alma

de la fatua y aranera promesa.



Si, será aquí

en este valle de lágrimas y risas,

de dolor y ternura

donde vagaré hasta la hora última.



Continuaré buscando sin desmayo

ese prometido cielo

sobre este asiento en que reposo vivo y sueño.

El demonio existe

Ya lo he visto en la pantalla del televisor, en las páginas de un periódico, en las páginas de un libro de Cortazar, en nuestra historia de la humanidad, pero anoche, anoche el dolor superó todas esas visiones.

Ese dolor-que nunca será el dolor de esas personas que protagonizan el horror-se me convirtió en bilis, en rabia, en impotencia. No me dejó dormir.

Mientras se sucedían las historias de esas criaturas africanas en la pantalla, la lucha dentro de mi crecía, y a qué negarlo, el odio también.
Por un lado una voz decía, qué necesidad tienes de ver este horror. Por el otro una segunda voz rezongaba, tú ya lo sabes y no puedes remediarlo, una tercera se imponía. ¡Concienciate, concienciate!.

El dolor y todos los demás ingredientes me subían a la garganta, me ahogaban. Un nudo se aferraba a mi estómago, pero mi dolor era, por decirlo de alguna manera imaginario, mientras
que el dolor de aquellos niños y niñas era real.
Para qué seguir. Todos sabemos y todos ignoramos y todos huimos de ese dolor insoportable. Todos menos aquellos que lo viven en su carne propia. Todos aquellos que jamás olvidarán lo que vivieron siendo niños por más inri.

Con ello no justifico en modo alguno los horrores que viven y vivieron los adultos argentinos , chilenos, judíos, comunistas, socialistas ,ya incluso todas las víctimas de cualquier guerra y de cualquier color y religión.

No sé como se llaman esos hombres de África capaces de superar el dolor que infringen. No es de rigor señalar con nombres. Los medios de comunicación, los políticos del mundo los conocen. Para mi, se llaman : DEMONIO.

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