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sábado, 4 de junio de 2016

Probando

Me acostumbraré alguna vez. Debo tener paciencia. No he de apretar ningún botón sin mirar previamente y con detenimiento. OZU. Todo esto tengo que decirme para luego ná de ná, que ya nos conocemos.


Y ahora probemos de nuevo.


Erase una vez que era...


Ay, amiga Miranda cómo te quiero. Y mira que cuando de música se trata, o de encender velas en la terraza. Ajam, Ajam.


Tienes tu cabecita. ¿A que si ?


Tengo razón. Masdejao el candelero hecho unos zorros. Y la vela también. Y no, no es la primera vez.


Ya no estoy sola en el mundo con mis manías. Qué alegría.


Ya te oigo reir cuando leas esto, si es que lo lees, porque últimamente estás muy entretenida por esos mundos de dios. Como te ha dado por juntarte con la intelectualidad y otras malas hierbas, pues ya no te venimos bien los que estamos a ras de tierra. Jejeje.


Para decir pamplinas debería ahorrarme internete, pero dicen que, cuando el diablo no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo. Y todo seriedad, como que no me apetece.


Hoy te toca aguantar a esta pelma.


Pues que me conoces bien no tengo miedo. (Aunque en secreto quieras tirarme de la melena).


Ahora quisiera ponerme seria y digna, ¡¡¡No pueeedoooo!!!


Ya tes escribiré como siempre. A mano. Como a ti te gusta.


Qué hipócritilla soy, eh.¡!


En ésta tierra a eso se le dice: hacer el paripé.


¡Qué palabra tan relinda! Te quiero, amor.


Te darás cuenta que he cambiado la letra, pero no sé volver a ponerla como antes. Jajajajaaaa. Besucos.











miércoles, 14 de enero de 2009

Si Larra, mi pobrecito hablador resurgiera de su tumba, se volvería a suicidar.

Si, si. España es diferente, tan diferente que los jueces hacen huelga. Y es que a los jueces no se les multa, ni se les cesa. A ellos no.

A ellos se les soporta. Nada importa que un fallo suyo sea incomprensible, antihumano, ya, incluso erróneo. A un juez no se le tose. Como poco se recurre. (Qué ocurrente) Jajaja.

Lo de http://larra/ también tiene explicación porque a el le irritaba tanto como a mi que este país sea diferente, que todo se eternice y nada se lleve a cabo en un día.( Me remito a http://vuelva ,entre otros muchos de sus escritos).

Muchos creen que cuando se ama algo, todo está bien. No es así. El amor por más que se empeñen algunos no es ciego. Se lo hace, o no; no deja de ser amor.

Frases célebres de los amantes de España: pos si tanto te gusta el comunismo vete a Rusia -ahora te mandan a Cuba- claro.

Y para que más citas, a buen entendedor con pocas palabras bastan. No vayamos a caer en el mismo error por apasionarnos demasiado.

http://España.Canción de mucho éxito por los ¿setenta?,


sábado, 3 de enero de 2009

No todo es jauja

He revocado una decisión. La decisión de escribir en estás páginas de mis sentimientos (siempre caóticos), de dudoso origen. Y es que si el día es de un gris luminoso, el gris de mi ánimo es obscuro.
Alguna vez, o muchas, seguro que os habéis sentido así. Con un extraño apetito de no pan, con una extraña sed de no agua. Os habéis imaginado que se podría sustituir ese hambre, esa sed atiborrandoos de comida y bebida, pero ese hambre, esa sed permanecen inalterables.
¿Es mucha mi osadía al incluiros en algo que tal vez sólo yo siento? Si es así os ruego que me excuséis.
Estoy emparoniá.
Lo cierto es que llevo unos días intentando por todos los medios erradicar de mi ánimo este malestar, esta insatisfacción inmotivada o, al menos es lo que creo. Porque lo cierto es que muchos desearían tener una vida como la que tengo. Una buena vida.
Me pregunto si no es el exceso el que nos/me crea esta desazón. Y alguna respuesta aparece, asoma tímida: es la falta de abrazos. De cercanía real. Y no ésta de Internet llena de buenos augurios, frases mil veces dichas, deseos hermosos que con un distinto formato de pantalla y unos cuantos dibujitos preciosos y que no dejan de estar vacías porque no hay piel detrás de ellas.
Mi paranoia es ya de juzgado de guardia.
Si ahondo más, me doy miedo.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

miércoles, 5 de noviembre de 2008

¡ CARAY CON LOS IDIOMAS !

Mi amiga Anna mide 1,80 de estatura. Su origen danés le sirve de excusa cuando se equivoca.
Mi amiga Anna dice que lleva treinta años planchando, que ha planchado un millón de camisas y que nunca nadie le ha pagado por ello.


Mi amiga Anna, tiene razón porque ni su marido ni sus tres hijos la respetan en modoalguno. Lo dice ella misma.


Mi amiga Anna dice que su criada gana más que ella.


Cuando mi amiga Anna usa la palabra criada a mí se me sube la sangre a la cabeza.


Cuando era niña, en mi casa se les llamaba “la muchacha” “niñera” “costurera” pero sobre todo se llamaban por sus nombres: Pepa, Rosario, El Ama (como ama que era) Elvira, Ana, Sara, Julia Anita.


Pepa, que era nuestra costurera, solía venir de vez en vez a ayudar a repasar, nos contaba historias de la guerra, que si a uno le dieron el paseillo, que si al otro lo habían matao los de este u otro bando. En fin, nosotros como niños escuchábamos con los ojos muy abiertos y un extraño escozor en el corazón.


Julia era una mujer casi tan alta como mi amiga Anna y vestía siempre impecable. Peinaba con un moño de un pelo intensamente negro casi en la nuca. Pulcra como ella sola, lavaba y sobretodo planchaba que era un primor. Viuda tenía que ganarse como tantas otras la vida sirviendo. Una de sus piernas estaba muy gruesa, hoy sé que era una pierna enferma, cojeaba un poco, pero no le restaba su cojera aquella prestancia alguna. No era habladora, pero cariñosa con nosotros y siempre en su sitio como ella misma decía.


De Julia nunca supimos gran cosa, pero la recuerdo con gran afecto y admiración.


Elvia, fea y con los ojos siempre llorosos con extraño mentón –como si se hubiese quemado mientras reía- era alegre y decían que de la vida. Le conocí con el tiempo siete hijos de padres siete.


Elvira hija, le decía mi madre, puta, bien pero tonta también…Al crecer supe lo que era ser tonta, y puta. Entonces ni nos decían que significaba la palabra si la habíamos pescado por un casual.
Rosarillo fue la niñera de mis hermanos más pequeños, la que había sido la nuestra- de mi hermano mayor y mía- se llamaba Carmelilla. Guapa como ella sola y hermana de Elvira echaba un ojo pero con tanta gracia lo hacía que parecía que se le encendiera la mirada. Fue la gran tentación de mi tío Pepe, pero se casó pronto y dejó de servir.


Sara con sus dos hijos, dormía en el granero. Una habitaciones altas que en las casas de entonces servían entre otras cosas para guardar el grano, colgar jamones, guardar las granadas, los caquis, y los melones, las orzas de mánteca y un sinfín de servicios más que prestaban. Según la familia claro. Sara no tenía donde ir. Con un marido borrachin estaba la pobre tan desvalida, tan en los huesos.


Anita, era una mujerona joven y rubia del campo. Ella llegó cuando ya tenía yo al menos diez años. Ella y el novio, mejor dicho sus reflejos tras los cristales biselados del portal, se mostraban abrazados. Nos retiraban antes de que llegase el novio y si se adelantaba nos mandaban arriba, pero sí, alguna vez vimos que se abrazaban. Luego oí a mama decirle Anita, Anita y ella le respondía señora que me mete mano pero sin llegar a na. Hoy aún creo oír el extraño sonido de aquellos besos.


La última que yo recuerdo se llamaba Ana y le decíamos la loca. La pobre tenía bocio y cuando se enfadaba porque mama le había llamado la atención por algo empezaba a gritar ¡que me ahorco, que me ahorco¡


Alguien puede pensar que eramos ricos, pero se equivoca, ellas eran muy pobres y por nada y menos trabajaban.


De todas tengo gratos recuerdos por eso cuando mi amiga Anna utiliza la palabra criada me hierve la sangre. Claro que es extranjera.

INDIFERENCIA O TIMIDEZ

Mi amigo Fidel y yo, fuimos a una tasca a la solíamos ir con frecuencia. Así como tantas otras veces, llegamos y tomamos asiento. A nuestro lado en otra mesa había un señor mayor mirando obstinadamente hacia ningún sitio. La tasca estaba a reventar de gente. Habíamos tenido suerte al encontrar mesa, claro que estábamos tan apretujados que apenas nos podíamos mover, y eso dificultaba pedir algo porque había que levantarse puesto que no tenía servicio de mesa. Teníamos que pedir en la barra, pero en fin, lo hacíamos como mejor podíamos.

Como éramos conocidos hubo un momento en que el dueño se acerco a saludar y poniendo las manos sobre los hombros de mi amigo Fidel, le dijo: voy a pelearme con ese hombre, lleva un rato grande ahí ocupando una mesa sin pedir nada. A lo mejor, dije ese hombre no sabe que tiene que hacer su pedido en la barra…El dueño sin decir ésta boca s mía se retira hacia la barra. Mi amigo me conoce bien y me dice, tú no te metas. Obvio su comentario y me dirijo al Sr. Señor, perdone, sabe usted que aquí hay auto-servicio, si responde, hace ya un buen rato que pedí. Ah bueno.

Volví a mi asiento y se lo dije a mi amigo. Seguimos en nuestra charla aunque Fidel andaba un poco mosca por mi “intromisión”. El dueño miraba a Fidel con cara de sorna, y como no llamaban al hombre, volví a acercarme y le dije, señor, que ha pedido usted. Una caña y media ración de jamón, me respondió. Entonces me acerqué a la barra y solicité para el caballero la consumición. Ni caso. Entonces elevé un poco la voz y clarito como el agua pedí de nuevo lo que el señor hacía rato había solicitado y ya sin duda alguna que lo había hecho porque a mi también me había obviado. Sin otra opción salvo que deseara el dueño acararme me entregó la solicitada caña y un minuto después el plato de jamón que yo misma puse en la mesa del señor y torno a la mía.
Mi amigo Fidel, ya tiene un cabreo de órdago. Me espeta, ya estarás contenta, has hecho la buena acción del día. Obvio su comentario, pero me dice, pago y nos vamos. De acuerdo, digo, nos vamos. El señor me da las gracias y se queda allí consumiendo felizmente su jamón y su cerveza.

Mi amigo Fidel es de la opinión que éste mundo es una jungla. ¡Tiene toda la razón! En la jungla hay fieras feroces, pero la jungla nos sorprende al mostrarnos animales que aún en su pequeñez osan plantar cara a otros mucho más fieros.

En el caso de mi amigo no es falta de valor, o si, depende del concepto de valor que cada cual tenga. Pero tal vez mi amigo Fidel tan sólo es que es tímido. Aún así, creo que mi amigo debería dejar hacer a los demás lo que sienten que tienen necesidad de hacer a pesar de que tengamos también miedo.

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