Diario

martes, 10 de febrero de 2009

Corpe sano in mente sana. Plenitud de una sóla idea: tener, poseer, abarcar.


Soledad física y mental, excomunión de la modernidad.


¿Fue siempre así?


¡Qué sabemos...!


Sí partimos de los años vividos, diríamos que ,en los que manejamos, nunca fue tan contundente esto del tener, esto del vivir por encima de nuestras posibilidades.


Estas cuestiones siguen gozando lamentablemente de actualidad, como tantas enajenaciones humanas.


Retomo una pequeña carta a un amigo allá por quién sabe que año. Era, es israelí,y en algún momento, por no recuerdo que circunstancia, le decía: "Tener o no tener"


Era el encabezamiento.


Si, Manuel. Has leido bien. No se trata de ser o no ser. Es la vieja historia del mundo.Los pueblos que han dejado la historia medida en frases, dan constantemente testimonio de que, esto no es una frase literaria sino una fase razonada a base de siglos de una callada y vívida confrontación y obervación, coléctivas por demás.


Todos los pueeblos de una manera u otra han dicho lo mismo. Nosotros los andaluces por ejemplo lo decimos de esta manera: tanto tienes tanto vales. Otros lo dicen más rebuscadamente: poderoso caballero es don dinero.


Hay, supongo, muchas más.

¿Que hablo como un refranero? Tienes razón, pero no todos nos hemos dedicado como tú a leer a Sócrates, ni a Platón ni a Kant.

Nosotros, los otros, la gran y maltratada mayoría, no hemos bebido de la fuente filosofal. Nosotros, esos muchos, bebemos del pozo, del rio, del arroyo de la vida. Nuestra filosofía no es producto de la reflexión sino de la experiencia de nuestra pobre, paúperrima existencia reducida y mediocre. Pero no por ello menos digna.

Nosotros, los que formamos la masa incógnita somos también parte de la historia.

No nos destacamos especialmente, pero estamos aquí.

Vivimos como podemos y nos exprexamos toscamente, pero no callamos tampoco. Sólo se nos oye menos.

¿Qué desvarío?

He de pasarme la vida dándote la razón!

Bueno, como te decía: tener o no tener resulta aterrador. Y es que lo queremos tener todo. ¡Y a qué velocidad! Por no hablar de los medios que empleamos para conseguirlo.

Ya no queremos tener para cubrir nuestras necesidades.Queremos poseer para no ser menos. Estamos más pendientes de la cantidad que de la calidad. Hasta hace poco ibamos escogiendo, dando prioridad a lo que era en verdad importante tener. Ahora parece una cuestión de envidia colectiva.

Hablamos de regalar porque nos sobra, no por generosidad. Regalamos porque nos regalan, y lo hacemos sólo así. Sin pensar en los que regalamos sino por que todo el mundo lo hace.

Todos tenemos derecho a todo, claro que si. Pero si nos olvidamos del método para conseguirlo, me temo que "Tener o no tener" se convierte en algo terrible.




2 comentarios:

Castrodorrey dijo...

Algo terrible, si; eso de luchar enconadamente por tener más que aquél otro...nos está llevando por un camino de difícil retorno. Eso creo.
Saludos cordiales

tierra dijo...

Gracias.
Aún quedan
personas sensibles a
la miseria
que algunos
muchos, están condenados a vivir.

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